domingo, 7 de abril de 2013

Así es

Tirando de jueves, quemando los viernes, con tal de que vengas el lunes a verme
Pasando de martes, prefiero los miércoles, sabiendo que el sábado esperas quererme.
Y ¿qué hacemos con los domingos?
Sí, parece que mi plan ha sido echarte de menos.

martes, 2 de abril de 2013

Mientras el corazón se queja, yo hago tripas de él



¿No lo oyes? Se acaba de cerrar otra puerta. No, otra no, la que nunca cerraste. Esa, la que con cada conversación analizada golpea fuerte haciendo eco. Pero realmente te das cuenta de que nunca cerró bien, que debe estar mal encajada o hay algo en la cerradura que obstruye. ¿No lo sientes? El nudo en la tripa, la impotencia, la caída del cielo, el corazón como se despereza entre tanto alboroto y se queja del dolor. Dice que ya está bien, que si puedes hacerle el favor de no someterle a tales circunstancias, de empezar a ver con los ojos lo que es tu realidad y no dejar que la imaginación sea tu quinto sentido. Que me comentó anoche que hasta cuándo. Que si piensas seguir así mucho tiempo, que se está empezando a olvidar de querer, que ya no sabe cómo dar los buenos días y no se acuerda de recibir un abrazo. Dice que o le comunicas a tu cuerpo que se ponga de acuerdo con el alma o él se va. Que está cansado de vivir en un mundo interior donde no se le valora, que sólo se le presiona para que exprese cuando quieres hablar, para que los sentimientos se transformen en palabras y caminen hacia tu boca y puedas emitir esos sonidos que dices que son sueños. Se pregunta por qué le tratas así si tú antes le querías. Que tú antes le acolchabas cada noche para que cogiera el sueño, dice que se acuerda de cuando le dabas calor en invierno y se lamenta porque no sabe que ha hecho para que el trato cambie. Pero te pide por favor que pares. Que por mucho que grites no te entiende.

Eso me dijo alguien, alguna vez, no sé si hace poco o demasiado, o pasó el tiempo suficiente como para ser válido, lo único que se me ocurrió fue decirle que le dijera al corazón, al mío, el que se esconde de tanto ruido y se queda cuando llueve, que lo siento, que no soy capaz de hacerlo, dile que si esto ha cambiado es porque antes no eran mis manos las que le acolchaban, dile también que me perdone por ponerle en esta tesitura, por ponerle literalmente entre la espada del olvido y la pared del amor. Dile por favor, y esto de corazón, que si tiene que parar que lo haga, que yo ya estoy satisfecha con mi paso en esta vida, que dejo recuerdos y sobre todo palabras, dile que la situación se me ha ido de las manos y que nunca quise eso para él, con todo lo que él me ha dado... Dile que gracias por hacerme sentir tanto y por cuidarme aún cuando no era necesario, por saltar cuando le veía y por dar la espalda cuando se enfadaba, dile que todos mis textos llevan su nombre.
Esto último dile al corazón que se lo diga, él sabe a quién.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Mis días

Hay días en que sin saber muy bien por qué, deshaces el camino andado. Un pasito atrás. Quizás para tomar impulso, o para leer en las pisadas que creiste dar. Hay momentos en los que las piernas pesan y el corazón necesita un respiro. Hidratar el ánimo y recuperar el paso.
Y hay días en que avanzas dos pasos. O dos mil. Y todo parece encajar. Se aligera la carga, se acelera el andar. Casi quisieras correr y llegar lo antes posible a ese lugar, que siempre es invitación a seguir caminando.
Pero más lento o más despacio, siempre se avanza. De a poquito a veces. A paso de gigante. ¡O al ritmo del cha-cha-cha! ¡Y siempre p´alante!

martes, 18 de diciembre de 2012

Llueve



Llueve… Y que siga lloviendo.
Que llueva Vida. Que nos empapemos de ilusión y de ganas por cambiar, renovando el compromiso por intentar ser cada día un poquito mejores. Y que nos nutra el corazón, para que se abra poroso, casi sin condiciones.
Que llueva alegría. Que oxigene estos tiempos que algunos pretenden imponernos con asfixia, regando el miedo y la desesperanza.
Que llueva la energía, la confianza, la propuesta, el compromiso y la refrescante sensación de ganar en LIBERTAD, para seguir decidiendo sobre nuestras propias vidas.
Que llueva una tonelada de sonrisas, las vuestras, las nuestras y se esparzan all over the world...

domingo, 16 de diciembre de 2012

Personas


Dicen que cada cosa que nos ocurre, sucede por alguna razón. Nada ocurre sin sentido, de todo podemos sacar algo, bueno o malo, pero siempre algo: una experiencia, una lección, un sentimiento que desconocíamos…
También dicen que todas las personas que pasan por nuestra vida traen algo consigo: valores, recuerdos, formas distintas de ver el mundo y la vida, unas veces más atinadas que otras…
¿Y lo que yo digo? Pues que estoy de acuerdo. Cada persona que ha pasado por mi vida me ha dejado algo. Las cosas malas he tratado de olvidarlas y las buenas las he querido llevar a mi lado siempre…
A veces, por encontrarte con alguien que no te convenía, tienes que madurar más rápido, aprendes cosas que no son de tu tiempo, que no era necesario que supieras todavía. No vives lo que te toca vivir por lógica, si no algo que te esperaba en el mismo camino, pero más adelante. Una cabeza más madura que lo que por el cuerpo se esperaría.
Otras personas llegan para quedarse para siempre, los amigos de verdad, los que te dicen las cosas que no haces bien sin miedo a que te enfades porque tienen razón, aunque en un primer momento no lo sepas. Esas personas que convierten en imprescindibles sin darte cuenta y si un día faltan… es un día perdido en la vida. Pero si se van para toda la vida… quedan anclados al corazón y consiguen vivir allí siempre.
Hay incluso quien llega con promesas que duran un tiempo, y a las que te aferras con todas tus fuerzas. A esas personas es difícil identificarlas. Primero crees que son lo mejor del mundo, luego se van y sigues pensando lo mismo… y cuando consigues sustituirlas vuelven para alejarte de esos otros que entran en tu vida y si lo consiguen vuelven a irse antes de que puedas reaccionar. Entonces consigues identificarlas: egoístas, personas que ni quieren ni dejan querer…
Las personas a las que el anterior alejan pueden ser muy distintas… llegan a tu vida por algo, pero no es fácil ver la razón: te enseñan el lado bonito de la vida, a no tomarte en serio aquello que no tiene importancia, te enseñan a vivir con ilusión, o tal vez hagan todo lo contrario y pinten todo tan bonito que sea irreal, que solo pueda existir en un mundo perfecto, ideal… Aún así esas personas siempre serán más felices por no dejarse amargar… por no dejarse caer en los peores momentos…
Habrá personas a las que quieras y te desvivas por ellas, pero no sean capaces de verlo, al menos hasta que no desaparezcas y vean el hueco tan grande que dejas… Pueden hacerse a la idea o pueden caer en el error de querer recuperar lo irrecuperable… algo roto en mil pedazos.
Habrá quien te ponga la vida patas arriba, por bueno o por malo, pero alguien habrá que lo haga… A veces ves a alguien que te hace todo sencillo, fácil, alguien con quien todo es perfecto, alguien que te entiende y en quien puedes confiar, alguien interesante con quien puedes hablar de cualquier cosa durante horas, pero con quien no es el momento por mucho empeño que pongas… O puede aparecer la persona a la que llevas esperando toda la vida, aquella que desde pequeña te hacía quedarte con la boca abierta cada vez que lo veías, y que te des cuenta de que todo lo que esperabas de esa persona estaba únicamente en tu cabeza, que era humo con la forma que tú querías… pero el humo se disipa… y solo queda una figura estática y tímida en medio, que te mira fijamente cada vez que pasas por delante, sin atreverse a decir nada, solo esperando a que tú te pares delante de ella y digas hola… Aunque no sea lo que tu creías, merece la pena que llegue a tu vida de una vez, al menos para quitarte la venda de los ojos...


sábado, 15 de diciembre de 2012

Quiero...


Quiero quedarme con los síes. Con lo que sí está.
Con lo que la vida me regala, generosa.
Con lo posible. Con lo abierto.
Con los trocitos reales de un todo quizás imposible.

Con la belleza que llega por sorpresa.
Con la pasión que funde la ausencia.
Con los corazones que llegan sin avisar.
Con la luz. Y también con la sombra que la precede y la anuncia serena.
Quiero la apuesta honesta. Con la libertad que me permite decidir y equivocarme.
Quiero quedarme en ti… y quizás también contigo. Otra vez. Para siempre...